En relojería, el término cónico describe al menos tres familias distintas de problemas técnicos que casi no tienen nada en común excepto su forma. Confundirlas es un error frecuente, incluso entre quienes escriben sobre relojes desde hace años.
La primera familia se refiere a la transmisión de movimiento en planos no paralelos. Un engranaje cónico tiene dientes dispuestos en un cono en lugar de en un cilindro: cuando dos engranajes cónicos se engranan en ejes cruzados, el movimiento cambia de dirección. En relojería esto se vuelve indispensable cada vez que la esfera está inclinada respecto al plano del movimiento. El caso más discutido es el MB&F Legacy Machine FlyingT, donde la esfera de horas-minutos está orientada a 50° para que solo pueda ser leída por quien la lleva: los engranajes cónicos son la única forma de transmitir el par del movimiento vertical a la pantalla inclinada. La misma lógica aparece en el LMX, el SP One y la Hautlence Sphere Series, donde cuatro engranajes cónicos en ejes cruzados a 21° gestionan la rotación multieje de una esfera saltante. Sin geometría cónica, ninguno de estos displays existiría.
La segunda familia es el tourbillon cónico. Eric Coudray, trabajando para HYT, retomó una idea de Walter Prendel de 1928 y construyó una jaula en la que la espiral del volante está inclinada 30° respecto al plano horizontal, la rueda de escape a 15° y la paleta a 23°. La rotación completa ocurre en 30 segundos en lugar de 60. El objetivo declarado es compensar los efectos de la gravedad en múltiples planos; si lo logra mejor que un tourbillon tradicional es una pregunta abierta, y honestamente no tengo datos suficientes para responder con certeza.
La tercera familia es puramente geométrica: lunetas, coronas y bordes con perfil que se adelgaza hacia el borde exterior. En términos funcionales, una luneta cónica ofrece mejor agarre para los dedos que una luneta plana porque el borde sobresaliente actúa como asidero. Visualmente, acentúa el espesor percibido de la caja. No debe confundirse con el estriado o el knurling, que son texturas de superficie independientes de la forma.
La piedra cónica del Greubel Forsey Hand Made 2 pertenece a su propia categoría: un rubí sintético cortado en forma de cono, trabajado a mano durante aproximadamente cuatro meses, que rota y asciende axialmente durante la carga fungiendo como indicador de reserva de marcha. Es un ejemplo de cómo la geometría cónica puede resolver un problema de visualización tridimensional en un espacio extremadamente reducido.