Almanacco del Cinturino

Lega aurea proprietaria

Cada manufactura relojera que desarrolla su propia aleación de oro lo hace por dos razones concretas: obtener un tono irreproducible por la competencia y mejorar las propiedades mecánicas respecto al oro 18k estándar. No es marketing: las diferencias de dureza, resistencia a la oxidación y estabilidad cromática en el tiempo son medibles en el banco de pruebas.

El caso más documentado es el Moonshine Gold de Omega, introducido en 2019. Contiene oro, plata, cobre y paladio en proporciones que reducen la saturación del amarillo respecto al oro 18k clásico y disminuyen la tendencia al oscurecimiento a largo plazo. Es más pálido que el oro amarillo tradicional, no más pálido que el oro blanco: un punto medio sobrio que en superficies cepilladas resulta casi discreto. Forma parte de una triada propietaria de Omega junto con el Sedna (rosa, con cobre y paladio) y el Canopus (blanco).

El Bronze Gold, utilizado por Omega y Blancpain, es una aleación 9k: 37,5% oro, aproximadamente 50% cobre, más plata, paladio y galio. La presencia de oro estabiliza el cobre y frena la oxidación que hace difícil de gestionar el bronce tradicional en relojería fina. El color es un rosa cálido, menos vibrante que el oro rosa 18k.

Hublot llama King Gold a su aleación propietaria: un tono más cálido respecto al estándar 5N, obtenido modificando las proporciones de cobre. IWC desarrolló el Armor Gold, un 18k con dureza superior, pensado para tornillos y componentes estructurales sometidos a desgaste mecánico. Audemars Piguet introdujo el Sand Gold en 2024: una aleación 18k con paladio que se sitúa cromáticamente entre el rosa y el blanco, con reflejos variables a la luz. A. Lange & Söhne utiliza el Honey Gold, una aleación dorada cálida que entre los aficionados es considerada la más lograda del catálogo alemán.

El Chroma Gold merece una discusión aparte: no es una aleación en el sentido clásico, sino oro macizo multicolor obtenido por sinterización SPS, donde polvos de oro blanco, amarillo y rosa se atomizan y se fusionan en un único sólido homogéneo. Ningún recubrimiento, ningún pegado: es estructural.

Estas aleaciones deben distinguirse claramente del acabado dorado, que es un recubrimiento fino o un barniz dorado aplicado a esferas e índices para efecto vintage, y del recubrimiento PVD (Deposición Física de Vapor), que deposita una capa extremadamente fina de color oro sobre acero sin emplear oro macizo. El dorado y el PVD son soluciones estéticas; las aleaciones propietarias son elecciones metalúrgicas.

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