Almanacco del Cinturino

Volante

En relojería, el término volante describe dos cosas distintas que no deben confundirse: el tourbillon volante y la función flyback. Son palabras diferentes para mecanismos diferentes, aunque en ciertos cronógrafos de alta gama coexisten en el mismo calibre.

El tourbillon volante es un tourbillon carente de puente superior. La jaula que encierra el volante y el escape está anclada únicamente desde abajo, en voladizo, y gira libremente en el vacío. La idea data de 1920: Alfred Helwig, profesor en la Escuela de Relojería de Glashütte, eliminó el puente superior para hacer visible la rotación completa del mecanismo sin obstáculos visuales. Antes que él, todos los tourbillons estaban encerrados entre dos puentes. La diferencia práctica respecto al tourbillon clásico afecta principalmente al peso de la jaula — menor, porque falta un puente — y a la visibilidad desde la esfera. En términos de compensación gravitatoria, el principio físico es idéntico: la jaula realiza una rotación de 360° generalmente en 60 segundos, llevando el volante a través de todas las posiciones para promediar su error de marcha. Algunas versiones más elaboradas montan dos espirales en lugar de una, como en el calibre HMC 805 de H. Moser, para mejorar el isocronismo y la resistencia a los golpes. También existen configuraciones multieje — tres, cuatro — donde cada eje adicional introduce un plano de rotación suplementario; en ese caso el término volante se refiere al eje principal, sostenido por un solo lado.

La función flyback, o retorno al vuelo en español, es en cambio una función del cronógrafo. Permite poner a cero y reiniciar el conteo con una sola pulsación del botón, sin detener primero la aguja y luego reanudar. Nace en el ámbito aeronáutico y militar, donde la cronometración de tramos sucesivos no admite tiempos muertos. En un cronógrafo normal se necesitan tres operaciones — detener, reiniciar, arrancar — aquí basta una. En algunas fuentes aparece flyback asociado a la rueda de columnas, que gestiona la secuencia de órdenes de forma más precisa que la tradicional leva de corazón.

Desde mi banco de trabajo observo que muchos clientes utilizan volante para indicar cualquier tourbillon con apertura en la esfera: no es correcto. Un tourbillon visible a través de una ventana puede ser clásico. El volante se reconoce por la ausencia del puente superior: la jaula parece suspendida en la nada, y si se mira de soslayo se ve que no hay nada sobre ella.

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