He tardado cuarenta años en entender que la correa no es un accesorio. Es la parte del reloj que tocas cada día, que envejece contigo, que cuenta dónde has estado. Esta historia es de cinco siglos. Vale la pena contarla bien.
Capítulo I · 1500–1800
Los Orígenes
Del cordón de seda de los primeros relojes de bolsillo a la correa de cuero cosida a mano en los talleres europeos. He visto ejemplares del siglo XVIII con un saddle stitch que ninguna máquina moderna logra replicar. Los Orígenes es donde se entiende por qué el curtido vegetal no es una moda.
Leer el capítulo →Capítulo II · 1800–1950
Era Industrial
La guerra lleva el reloj a la muñeca, y con él la correa de cuero crudo de trinchera. Luego llega la producción en serie, y algo se pierde. La Era Industrial es la historia de cómo el oficio artesanal sobrevive — apenas — a la máquina.
Leer el capítulo →Capítulo III · 1950–hoy
Revolución Contemporánea
El shell cordovan de la Horween Tannery, el caucho para los buceadores, la correa NATO nacida por necesidad y convertida en símbolo. Desde 1950 en adelante la correa deja de ser solo funcional. Se convierte en elección. Se convierte en lenguaje.
Leer el capítulo →Capítulo IV · Futuro
Sostenibilidad e Innovación
Curtidurías que usan agua de lluvia, cueros trazables desde el animal hasta el taller, materiales bio que duran décadas. Tengo opiniones sobre adónde va el oficio. Algunas me sorprenden incluso mientras las escribo.
Leer el capítulo →Si buscas la correa adecuada para tu reloj, tengo 45.654 modelos con anchos de asa exactos. Sin aproximaciones.
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