En relojería el término cubre prácticas muy diferentes entre sí, y confundirlas es un error común incluso entre profesionales. Hay al menos tres niveles distintos: el material de partida (reciclado, biológico, upcyclado), el proceso productivo (energía, residuos, trazabilidad), y la comunicación comercial que a menudo amplifica el primero ignorando el segundo.
En cuanto a materiales, las soluciones hoy en el mercado son numerosas. El acero reciclado llega hasta el 80% de contenido recuperado en el Lucent Steel de Chopard, aleación patentada desarrollada con Voestalpine Böhler que resulta también más duro y más reflectante que el acero inoxidable común. El eSteel de Panerai sigue un camino similar. El titanio reciclado aparece en cajas de Awake Concept con una cuota del 70%. Entre los polímeros, Swatch ha introducido el Bioceramic, compuesto de bioplástico y cerámica; G-Shock utiliza resinas biológicas para bisel y correas; Biopoly, derivado de la planta de ricino, es elegido por Awake Concept como alternativa a los polímeros petroquímicos. Los plásticos de origen oceánico han abierto un capítulo aparte: la organización #Tide recupera residuos marinos, los muele en gránulos y los lleva hasta la caja moldeada por inyección de Maurice Lacroix y Timex. Para el Oris Aquis Date Upcycle el plástico oceánico se convierte en la esfera. Bracenet va más allá: recoge ghost nets, redes de pesca abandonadas que por sí solas constituyen el 46% de la Gran Mancha de Basura del Pacífico, las moldea en espesores de 0,3 mm y obtiene de ellas esferas. Ulysse Nardin produce el Carbonium para la Freak One OPS a partir de residuos de la industria aeroespacial francesa, reduciendo según la marca el impacto ambiental del 40% respecto a la producción tradicional de fibra de carbono.
En esferas de material alternativo existen ya resultados verificables en términos de durabilidad y maquinabilidad. Más abierta queda la cuestión de los materiales vegetales para las correas: AppleSkin de Norqain (al menos 50% de polvo derivado de cáscaras y huesos de manzana), Nortide (hilos de residuos plásticos oceánicos con reverso en AppleSkin), las versiones Longines con exterior de residuos de manzana e interior de caucho de maíz. Prometedoras, pero la durabilidad en el tiempo y el comportamiento ante el desgaste están aún menos documentados respecto al cuero curtido tradicional.
Los diamantes cultivados en laboratorio entran en el discurso porque son químicamente y físicamente idénticos a los diamantes naturales, con trazabilidad ética garantizada y costo inferior; la industria joyera los considera por separado, pero en relojería ya aparecen en algunas esferas e índices de gama alta.
Desde el banco noto una cosa: los brands que declaran sostenibilidad en el material casi siempre guardan silencio sobre los consumos energéticos de su propio movimiento, sobre la logística intercontinental y sobre el empaque. La voz es real, pero la narración es selectiva. Comprar un reloj con caja de plástico oceánico no compensa un vuelo para retirarlo en boutique en Ginebra.