Almanacco del Cinturino

Bilanciere a inerzia variabile

El volante de inercia variable resuelve un problema tan antiguo como la regulación mecánica en sí: cómo corregir la frecuencia de oscilación sin tocar la espiral. La solución es desplazar la masa. En el aro del volante — en los brazos, los radios o a lo largo del perímetro — se montan pequeños pesos móviles, a menudo tornillos excéntricos o bloques de oro, que pueden girarse o desplazarse para modificar el momento de inercia de la rueda. Aumentar el radio de distribución de la masa alarga el período de oscilación; reducirlo lo acorta. La frecuencia se corrige así con precisión quirúrgica, sin desmontar el escape ni alargar o acortar la espiral.

La diferencia respecto al volante fijo con regulador es sustancial. El regulador actúa sobre la longitud activa de la espiral: es rápido, pero introduce variaciones en el centro de gravedad de la espiral misma, con efectos que cambian de una posición a otra. El volante de inercia variable, en cambio, deja intacta la espiral y actúa directamente sobre el oscilador. El ajuste es más estable ante variaciones de orientación y, dentro de ciertos límites, variaciones de temperatura.

En la práctica de taller, cada manufactura utiliza su propia geometría. Rolex monta Microstella — tuercas de oro desplazables con un destornillador dedicado — en el calibre 3235 y sus derivados. Patek Philippe, en ciertos calibres, utiliza tornillos de cabeza asimétrica. Moritz Grossmann adopta tornillos de ajuste en un volante de 14,2 mm. David Candaux en el DC12 utiliza mean-time screws de oro con función combinada: regulan tanto el momento de inercia como el centro de gravedad. Vaucher, Bovet, Akhor: enfoques diferentes, mismo principio. Lo que varía es el número de tornillos, el material — oro, latón, acero — y el tipo de asiento, que puede ser roscado o de fricción.

El sistema funciona bien combinado con free-sprung, es decir, sin muelle de retorno en el volante. En ese caso, la regulación depende enteramente de los tornillos de inercia, y el sistema se vuelve más coherente: no hay fuerzas parasitarias introducidas por el regulador. Esta es una opción que requiere un relojero experimentado, porque cada intervención debe realizarse con el movimiento en marcha y verificarse en múltiples posiciones.

Un punto que rara vez se menciona: la resistencia a los choques de un volante de inercia variable depende críticamente del fijado de los tornillos. Si un tornillo se afloja por un golpe, el volante pierde equilibrio y la marcha se ve afectada inmediatamente. En el taller, siempre verifico el fijado antes de cualquier otra evaluación.

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