Almanacco del Cinturino

Zaratsu

Zaratsu no es una técnica de invención japonesa: es la transcripción fonética al japonés del apellido alemán Sallaz, de la casa fabricante de máquinas pulidoras Gebrüder Sallaz. Los maestros relojeros japoneses de posguerra adoptaron esas máquinas y el nombre se japonizó. Hoy ambos términos coexisten: Sallaz se usa en Europa, Zaratsu en Asia y en la prensa especializada angloparlante.

El principio técnico es preciso. La pieza se sostiene a mano libre contra la cara plana de un disco rotatorio, no contra su borde redondeado. Esta distinción es esencial: la cara plana no introduce curvatura, por lo que la superficie resultante permanece geométricamente plana y libre de distorsiones ópticas. Se eliminan los arañazos, las ondulaciones micrométricas, cualquier imperfección que dispersa la luz. El resultado es un reflejo especular duro, nítido, sin halos. Los bordes permanecen agudos: es allí donde se juzga la calidad de la ejecución, porque un borde que se redondea o que se cruza mal delata una mano que ha perdido el control.

Grand Seiko ha construido su estética sobre esta técnica alternada con el acabado cepillado. Las superficies pulidas Zaratsu capturan la luz con dureza, las cepilladas la dispersan: el contraste entre ambas define los volúmenes de la caja mucho más efectivamente que cualquier otro medio. Se ve claramente en cajas de estilo 44GS, donde cada plano inclinado tiene una función óptica deliberada. El mismo trabajo aparece en agujas e índices, que en ciertos modelos están facetados y luego pulidos uno por uno.

La técnica no es exclusiva de Grand Seiko, aunque la marca la comunica con más sistematicidad que cualquier otro. Minase la aplica en las facetas de la caja Uruga. Credor la utiliza en las astas finas de ciertos modelos ultraplanos. El Seiko Marinemaster 300 la recibe porque se ensambla en la misma instalación de Shizukuishi.

Un detalle que vale la pena conocer: Grand Seiko produce una aleación propietaria llamada Ever-Brilliant Steel, con un índice PREN (resistencia al picado por corrosión) aproximadamente 1,7 veces superior al acero inoxidable estándar y un tono más blanco. Después del pulido Zaratsu esa blancura se vuelve aún más evidente respecto al acero convencional. No puedo afirmar con certeza si la composición exacta es pública, pero el efecto en el banco es real y reconocible.

Desde el punto de vista práctico: una superficie Zaratsu se raya como cualquier otra superficie pulida, y quizás más visiblemente precisamente porque el contraste con la perfección original es mayor. Devolverla a su estado original requiere la misma máquina y la misma mano, no un paño abrasivo.

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