El embrague es el punto crítico de toda la arquitectura cronográfica: aquí es donde se decide si la aguja de segundos arranca limpiamente o con un salto, si el volante pierde amplitud al enganche, si las ruedas se desgastan prematuramente. Existen dos geometrías principales, y la elección entre ellas es funcional, no estética.
El embrague horizontal, también llamado lateral, es la solución histórica. La rueda del cronógrafo se engancha radialmente sobre la rueda de mando: cuando presionas el botón, las dos ruedas se tocan lateralmente. Es compacto, relativamente simple de construir y revisar, lo que explica por qué ha sobrevivido en calibres importantes como el Zenith El Primero. El defecto es bien conocido: en el momento del enganche, la aguja de segundos puede dar un pequeño salto irregular, y siempre hay una transmisión de fuerza lateral que marca los dientes de las ruedas con el tiempo.
El embrague vertical funciona concéntricamente en el mismo eje. Cuando el cronógrafo está detenido, las ruedas están desacopladas axialmente; al arrancar, el mecanismo desciende y las superficies se acoplan por fricción. El resultado es que la aguja arranca sin jitter, la pérdida de amplitud del volante es mínima y el desgaste en los flancos de los dientes es casi inexistente. La tradición atribuye la adopción industrial de este sistema a Seiko con el calibre 6139 en 1969; hoy se encuentra en calibres como el MT5813 de Tudor y el TH20-00 de Carrera. Técnicamente superior, pero más delicado de desmontar y regular.
Separada de la geometría de enganche está la rueda de columnas, a menudo citada junto con el embrague vertical como si fueran lo mismo. No lo son. La rueda de columnas es el dispositivo de mando que marca las posiciones de arranque, parada y puesta a cero; puede funcionar tanto con un embrague vertical como horizontal. Su alternativa es el mecanismo de leva, más económico de producir y menos refinado al tacto.
También existe el embrague horizontal utilizado en sentido inverso, aprovechado para reducir el espesor del movimiento: el calibre A-500 de Angelus es un ejemplo reciente, donde la geometría plana es una opción constructiva consciente.
Una categoría aparte es el safety clutch del DUW 6101 de NOMOS: aquí el embrague no gobierna el cronógrafo sino que protege el mecanismo de fecha de la llamada zona de peligro, haciendo deslizar una rueda por fricción en lugar de transmitir fuerza a la rueda de fecha. Misma lógica de desacoplamiento, aplicación completamente diferente.
En el dominio de la resonancia, Armin Strom utiliza el término clutch para un muelle patentado en acero macizo que conecta dos volantes independientes en el calibre ARF21. No es un embrague en el sentido tradicional: es un acoplador elástico que transfiere impulsos entre los dos osciladores hasta ponerlos en fase. El nombre se utiliza de manera extendida, pero la función es distinta.