El carillón Westminster no es un simple timbre horario: es una melodía articulada en cuatro frases distintas, cada una correspondiente a un cuarto de hora, construida sobre cuatro notas que se concatenan en orden diferente a cada cuarto. Cuatro martillos, cuatro gongs. En el cuarto suenan cuatro notas; en la media hora, ocho; en los tres cuartos, doce; en la hora completa, dieciséis notas seguidas por los campanazos de la hora. Quien conoce las campanas de Westminster en Londres reconoce la progresión inmediatamente.
Desde el punto de vista mecánico, la diferencia respecto a un repetidor tradicional es sustancial. El repetidor clásico funciona con dos percutidores — horas y minutos, u horas, cuartos y minutos — y la lógica de los bastidores es relativamente lineal. El carillón Westminster requiere cuatro martillos sincronizados en una secuencia precisa, con una gramática rítmica que el movimiento debe codificar en levas y bloques de mando. Cada error en el orden de las notas se oye. El margen de tolerancia es cero.
La complicación casi siempre se combina con Grande Sonnerie o Petite Sonnerie. En Grande Sonnerie, el reloj suena automáticamente los cuartos con las horas repetidas en cada cuarto; en Petite Sonnerie suena los cuartos sin repetir las horas. El repetidor de minutos Westminster activado manualmente añade entonces los minutos restantes después del último cuarto. En las grandes complicaciones — el Les Cabinotiers Solaria de Vacheron Constantin cuenta 41 complicaciones, de las cuales siete patentes están vinculadas únicamente al mecanismo de repetidor Westminster — el desafío de diseño concierne la coexistencia de este mecanismo sonoro con cronógrafo, tourbillon y regulador dentro del espacio de un único movimiento.
El problema de la calidad del sonido es a menudo subestimado. Los gongs deben vibrar libremente para resonar: la forma en que se fijan a la caja o al fondo determina la calidad tímbrica tanto como su forma. En el Solaria los martillos han sido rediseñados en acero y oro para aumentar la masa y mejorar la transferencia de energía cinética. En otros calibres los gongs se fijan al bisel o al fondo intermedio para amplificar la propagación. No existe una solución universal: cada caja requiere su propia solución acústica.
Vale la pena notar que no todos los carillones Westminster suenan la misma melodía. La secuencia tradicional está codificada, pero algunos fabricantes se desvían deliberadamente de ella. El Bulgari Octo Roma Grande Sonnerie sustituye los cuartos Westminster por un intervalo de tritono — tres tonos enteros, una disonancia clásica — desarrollado en colaboración con un director de orquesta. Es una elección estética precisa, no un defecto. Conocer la secuencia original ayuda a entender cuándo se está ante una variante intencional.