Dos indicadores retrográdos que funcionan en paralelo, independientes el uno del otro: esta es la esencia del bitrógrado. Cada aguja recorre su propio arco y luego retrocede a cero con un movimiento brusco e instantáneo. El nombre no describe una estética, sino una lógica mecánica precisa.
El principio retrógrado en sí no es nuevo: una sola aguja que oscila sobre una escala y retrocede al final de su carrera existe desde hace siglos. La complicación bitrógrada surge, en cambio, de la necesidad de gestionar dos informaciones distintas con este mismo principio, sin que los dos mecanismos se interfieran mutuamente. Roger Dubuis y Jean-Marc Wiederrecht co-patentaron la solución en 1989, trabajando en un sistema de levas, palancas, trinquetes y muelles capaz de sincronizar dos retrográdos dentro de un calendario perpetuo. El módulo apareció concretamente en relojes a partir de los años 90, con el día de la semana en un arco a la izquierda de la esfera y la fecha en un arco a la derecha, ambos en forma de media luna.
Desde el taller he visto pasar muchos ejemplares de esa generación de Roger Dubuis: la mecánica es densa, el módulo se superpone al calibre base y el grosor se nota. No es una complicación que se preste a la miniaturización fácil. El momento del retorno de la aguja, técnicamente llamado fly-back del retrógrado, depende de la tensión del muelle de retorno y de la geometría de la leva: si el muelle es demasiado débil, el retorno se ralentiza y pierde definición; si es demasiado fuerte, el desgaste se concentra en el trinquete de liberación.
La aplicación más común es calendaria — día y fecha en arcos semicirculares — pero el principio se extiende. En cronógrafos bitrógrádos los dos indicadores gestionan segundos y fecha, o segundos y minutos, en arcos que pueden ir de 120° a 210° según el diseño. Gerald Genta llevó más lejos, combinando horas saltadoras, minutos retrográdos y fecha retrograda en una sola esfera: tres movimientos distintos que coexisten, cada uno con su propia cinemática. En ese caso se habla técnicamente de tres retrográdos, no de dos, pero la estructura conceptual sigue siendo la misma.
Una cosa que nunca he visto documentada con certeza es si la patente Dubuis-Wiederrecht de 1989 cubre únicamente la disposición calendaria o también configuraciones cronográficas posteriores. Sobre la paternidad formal de esas variantes prefiero no comprometerme.